Las 24 horas del día, los 7 días de la semana, parejas, por turnos.
La primera fase es el programa de acoso y vigilancia. Utilizan Echelon, Tempest, microchips, implantes, ven a través de cualquier radar, obtienen informantes, vecinos y cómplices para acosar, desacreditar y dañar a una persona. Las víctimas pierden a sus familias, trabajos, hogares y automóviles. El objetivo final es destruir la vida de una persona, aislándola de su familia y amigos. El aislamiento es necesario para tener acceso a la persona y realizar muchos de los experimentos con ella.
La segunda fase son los ataques con Armas de Energía Dirigida. Tras aislarse del mundo, la víctima experimenta sentimientos de arrepentimiento, remordimiento, pérdida y trauma, y se siente agotada y destrozada emocional y físicamente. Durante este tiempo, a muchos se les implantan microchips. Muchos comienzan a experimentar un dolor extremo en la cabeza. Algunos oyen voces. Luego, el dolor se transmite a otras partes del cuerpo mediante Armas de Energía Dirigida.
Se comete de manera sistemática, las 24 horas del días, los 7 días de la semana, durante todo el año, desde el año 2023 continuando sin cesar incluso ahora.
Es una práctica absolutamente prohibida por el derecho internacional y nacional. Considerada como un crimen de lesa humanidad.